Las fugas en las tuberías de agua suelen ser motivo de estrés, acarrean altos costes y provocan un desperdicio innecesario de recursos. El problema se agrava especialmente cuando no es posible localizar la fuga de inmediato, ya que dejar al descubierto toda la longitud de la tubería resulta caro y requiere mucho trabajo. Esto se aplica no solo a los sistemas de riego subterráneos de jardines, sino también a las tuberías de agua situadas en el interior de los edificios, bajo los solados o detrás de las paredes.
Las causas de las fugas son muy diversas. Además de los procesos naturales de envejecimiento, diversos factores externos pueden dañar las tuberías y las uniones.
Causas habituales de las fugas en las tuberías de los sistemas de riego
Daños causados por las heladas
A bajas temperaturas, el agua que se congela dentro de las tuberías puede causar daños importantes. Los sistemas de riego de jardines de los que no se ha vaciado completamente el agua son especialmente vulnerables a este fenómeno.
Crecimiento de las raíces
Los movimientos naturales del terreno pueden ejercer presión sobre las tuberías a lo largo de muchos años. El crecimiento de las raíces puede agravar aún más esta presión y contribuir a que las debilidades ya existentes en el material o las microfisuras se conviertan en fugas.
Formación de depósitos
Los depósitos minerales pueden reducir el diámetro interior de las tuberías y provocar aumentos localizados de la presión. Al mismo tiempo, ejercen una mayor tensión sobre las juntas y los racores.
Corrosión
Las tuberías viejas de cobre y hierro, en particular, pueden verse afectadas por procesos químicos o electroquímicos. El desgaste del material y la corrosión por picaduras suelen provocar fugas difíciles de detectar.
Obstrucciones y picos de presión
Las obstrucciones en el sistema de tuberías pueden provocar fluctuaciones de presión, lo que ejerce una tensión excesiva sobre las uniones de las tuberías, las conexiones roscadas o las juntas.
Desgaste y envejecimiento de los materiales
Las juntas, las juntas tóricas y los elementos de fijación están sujetos a un proceso natural de envejecimiento. A medida que envejecen, los materiales pueden volverse porosos o perder su elasticidad.
Cuando no se pueden localizar las fugas
Aunque los daños graves suelen ponerse de manifiesto mediante fugas de agua visibles, las fugas menores suelen pasar desapercibidas durante mucho tiempo. El agua se filtra en el suelo, se acumula en la losa del suelo y penetra lentamente en las paredes y en las estructuras del edificio.
Esto suele traducirse en humedades en las paredes, sin saber de dónde procede el agua.
A menudo, el moho se forma en una parte de la casa, mientras que la causa (la fuga) se encuentra en otro lugar.
Consecuencias de las fugas en los sistemas de agua potable
- Consumo innecesario de agua
- Aumento de los costes
- Moho en el interior
- Daños en los revestimientos de suelos, caminos, patios o zonas ajardinadas
¿Por qué los métodos tradicionales suelen ser insuficientes para localizar una fuga?
Los métodos tradicionales de detección de fugas suelen llegar a sus límites, sobre todo en el caso de tuberías de plástico, sistemas de tuberías complejos o instalaciones de difícil acceso.
Esto obliga a dejar al descubierto las tuberías, lo que convierte la vivienda en una obra. Para evitarlo, el método del gas trazador ofrece una forma rápida, fiable y precisa de localizar fugas. Especialmente en el caso de las tuberías de plástico subterráneas, donde los métodos acústicos suelen llegar a sus límites, este procedimiento permite una localización precisa sin necesidad de realizar excavaciones extensas ni de dejar al descubierto todo el sistema de tuberías. Puedes leer más sobre la detección de fugas en tuberías de agua mediante gas trazador aquí.
Con HUNTER Tracergas, se pueden detectar de forma fiable incluso las fugas más pequeñas.
Esto ahorra tiempo, conserva recursos, reduce los costes y los niveles de estrés, y minimiza la necesidad de reparaciones y los daños asociados al jardín y al interior.
Ventajas del método de gas trazador en la detección de fugas
El gas trazador (forming gas) es inocuo para las personas y el medio ambiente. Es:
- no inflamable, no explosivo
- no corrosivo
- no tóxico
- inodoro
En el siguiente ejemplo práctico, mostramos cómo detectar fugas en un sistema de riego de jardín utilizando el gas trazador HUNTER. No obstante, los pasos descritos también pueden aplicarse a tuberías de agua en edificios, sistemas de calefacción por suelo radiante, instalaciones de agua potable u otros sistemas de tuberías cerrados.
Paso 1: Preparación del sistema de riego
Antes de iniciar el proceso de detección de fugas, se desconecta primero la línea de riego correspondiente del suministro de agua habitual. A continuación, se vacía la tubería lo más completamente posible.
Este paso es importante para garantizar que el gas trazador pueda propagarse libremente por toda la tubería. Cuanto menos agua residual quede en las tuberías, más rápida y eficaz será la detección posterior. No obstante, también es posible llevar a cabo una detección de fugas con una tubería parcialmente llena.
Incluso antes de introducir el gas trazador, se debe realizar una inspección para medir las concentraciones existentes y descartarlas posteriormente como posibles fugas.
El dispositivo de inyección de gas trazador se conecta en un punto adecuado, por ejemplo, en una conexión al sistema de riego o en un punto de drenaje.
Paso 2: Suministro del gas trazador
Para la detección de fugas se utiliza el denominado «forming gas». Por lo general, está compuesto por un 5 % de hidrógeno y un 95 % de nitrógeno. Debido a su bajo contenido en hidrógeno, la mezcla de gases no es inflamable y puede utilizarse con total seguridad.
El gas trazador se introduce de forma controlada en el sistema de tuberías a través de una bombona de gas equipada con un regulador de presión. Durante el proceso, se genera una presión de prueba definida para que el gas pueda propagarse por toda la red de tuberías.
Paso 3: Esperar a que el gas se disperse
Una vez introducido en el sistema, el gas trazador tarda un tiempo en propagarse por toda la red de tuberías. Se realiza una medición en el punto más alejado del sistema para comprobar si el gas se ha propagado por completo por todo el sistema.
Una vez que la red de tuberías está completamente llena de gas trazador, se aumenta ligeramente la presión utilizando el propio gas trazador. A continuación, el gas comienza a escapar a través de las fugas existentes. Dado que el hidrógeno (H₂) es la molécula más pequeña y más ligera que el aire, se escapa hacia la superficie incluso a través de las fugas más minúsculas.
El tiempo de espera necesario depende de varios factores:
- Profundidad de la tubería
- Condiciones del suelo
- Tamaño de la fuga
- Longitud del tramo de tubería
- Volumen de gas inyectado
Especialmente en suelos sueltos, la mezcla de hidrógeno asciende muy rápidamente. Como el hidrógeno es considerablemente más ligero que el aire, el gas se acumula en la superficie, justo encima de la fuga.
Paso 4: Detección de fugas usando HUNTER Tracergas
Ahora comienza la detección propiamente dicha de la fuga.
Mediante el uso de HUNTER Tracergas, se escanea sistemáticamente la superficie a lo largo del trazado de la tubería en cuestión. El dispositivo de medición cuenta con un sensor de hidrógeno de alta sensibilidad, con una resolución de hasta 0,1 ppm de H₂, y reacciona incluso ante los más mínimos rastros de gas traza que se escapan.
El usuario desplaza lentamente una sonda de campana a lo largo del trazado de la tubería. Tan pronto como se detectan concentraciones elevadas de hidrógeno, se puede localizar con precisión la zona afectada.
Especialmente en el caso de los sistemas de riego de jardines con numerosas ramificaciones, este método permite una rápida localización preliminar sin tener que excavar grandes superficies.
Paso 5: Localización precisa de la zona dañada
Una vez que se ha reducido el área de la fuga, la zona dañada se localiza con precisión en el elemento de menú «Localización» mediante una sonda de perforación. El dispositivo utiliza su sensor de conductividad térmica integrado, que funciona en un rango de medición de entre el 0,1 y el 5,0 % vol. de hidrógeno.
Para garantizar una localización precisa, la medición se repite en secciones pequeñas. Al comparar las concentraciones medidas, se puede identificar el punto con la mayor concentración de hidrógeno. Este suele estar situado directamente sobre la fuga.
En caso de condiciones del terreno difíciles o de fugas especialmente pequeñas, se realizan mediciones adicionales a intervalos más cortos utilizando la sonda de perforación para determinar el punto de fuga con mayor precisión aún.
HUNTER Tracergas puede utilizarse tanto para búsquedas en áreas extensas como para la localización precisa.
Próximos pasos
Una vez identificada claramente la sección dañada, se pueden llevar a cabo los trabajos de reparación necesarios de forma selectiva. En lugar de dejar al descubierto grandes tramos de la tubería, solo es necesario dejar al descubierto la sección que realmente está afectada.
Tras la reparación, es recomendable realizar otra prueba de presión o una medición de control para confirmar que el sistema no presenta fugas. A continuación, se puede volver a poner en funcionamiento el sistema de riego.