En el club de tiro de Haselünne aparecieron de repente signos visibles de daños causados por el agua en varias paredes interiores. Ya se podían apreciar los primeros indicios de moho. Rápidamente quedó claro que lo más probable era que hubiera una fuga en la red de agua potable.

El reto: el trazado exacto de las tuberías en el antiguo edificio no está claramente documentado. Las tuberías del club de tiro discurren por debajo del suelo, bajo el pavimento y el aislamiento. Solo se dispone de un pequeño número de baldosas de repuesto. Por lo tanto, abrir una gran sección del suelo no solo supondría unos costes elevados, sino que también dañaría la estructura del edificio.

En lugar de comenzar los trabajos «a ciegas», se decidió llevar a cabo una detección de fugas utilizando gas trazador (gas formador) que minimizara los daños a los materiales de construcción.

Para ello se utilizó HUNTER Tracergas.

¿Por qué la detección de fugas tradicional no funcionó?

En muchos casos, la detección de fugas se lleva a cabo inicialmente mediante métodos acústicos. Este enfoque también se barajó en el caso del club de tiro de Haselünne. Sin embargo, las tuberías de agua se encontraban bajo un aislamiento de poliestireno, que absorbía gran parte del sonido.

La inspección termográfica tampoco dio resultados, ya que el fluido de la tubería tenía prácticamente la misma temperatura que el suelo circundante. Esto significa que, sin una diferencia de temperatura, una cámara termográfica no puede proporcionar indicaciones fiables.

Especialmente en estructuras de suelo aisladas, la experiencia ha demostrado sistemáticamente que, cuando la detección acústica de fugas no es posible, el método del gas trazador ofrece una alternativa fiable.

Procedimiento de detección de fugas usando gas trazador

Inyección de gas trazador a la red de agua
Paso 1

En primer lugar, se introdujo el gas trazador (una mezcla compuesta por un 5 % en volumen de hidrógeno y un 95 % en volumen de nitrógeno) en la tubería afectada a través de una válvula externa. Era fundamental introducir el gas lo más cerca posible del punto en el que se sospechaba que se encontraba el daño, para permitir una rápida difusión.

Una vez introducido el gas en la tubería, se dejó pasar un tiempo de espera de unos 30 minutos. Este es el tiempo necesario para que el hidrógeno se distribuya por el pavimento, las juntas e incluso las grietas más pequeñas, y salga a la superficie. Esta es la principal ventaja del método del gas trazador: el hidrógeno, al ser el átomo más pequeño y ligero, asciende hasta la superficie y se escapa incluso por las grietas más diminutas.

A continuación, se llevó a cabo la detección de fugas de forma sistemática utilizando la sonda de campana. Evitamos deliberadamente realizar mediciones directamente sobre las baldosas y nos centramos en las juntas, ya que el gas se difunde mucho más rápidamente a través del mortero de juntas que a través de las propias baldosas cocidas.

En cuanto se detectaron las primeras lecturas en el rango de las partes por millón (ppm), se inició el proceso de localización precisa de la fuga. Mediante la perforación de pequeños orificios en las juntas, se pudo verificar con mayor precisión la concentración de gas. Cuanto mayor es el valor medido, más cerca se está de la fuga real.

Esto permitió delimitar la zona dañada a unos 40 x 40 cm. Finalmente, se descubrió que la fuga localizada se encontraba a unos 2,5 metros de distancia del daño visible, es decir, de la mancha de humedad en la pared.

Ventajas del método de gas trazador en fugas de tuberías escondidas

El gas trazador es inofensivo para los seres humanos y el medio ambiente: no es inflamable, no es explosivo y no es tóxico. Sin embargo, en la práctica, hay una propiedad que resulta especialmente crucial: la elevada difusividad del hidrógeno.

Esta propiedad cobra especial relevancia en el caso de tuberías ocultas en el suelo o bajo estructuras de pavimento. Mientras que los métodos acústicos dependen en gran medida de la composición de los materiales, el gas trazador funciona independientemente de las diferencias de temperatura o de la transmisión del sonido.

Para las empresas de fontanería y calefacción, así como para los servicios de detección de fugas, esto supone una herramienta adicional y de gran precisión en su equipamiento, que ofrece numerosas ventajas tanto para el proveedor del servicio como para el cliente y, en la mayoría de los casos, también para la compañía de seguros.

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Ventajas para los proveedores de servicios y los contratistas especializados

El uso de HUNTER Tracergas y OLLI Tracergas ofrece varias ventajas prácticas en el trabajo diario. El dispositivo responde rápidamente a los cambios de concentración y cuenta con una bomba integrada, lo que permite un uso flexible de diversas sondas. Esto lo hace adecuado tanto para tuberías ocultas en interiores como para componentes a la vista.

  • Detección de fugas incluso con caudales muy bajos
  • Uso en sistemas de agua potable, calefacción o refrigeración
  • No depende de las diferencias de temperatura
  • Localización mínimamente invasiva en lugar de demoliciones extensas

La detección precisa de fugas no solo aumenta la satisfacción del cliente, sino que también reduce las disputas con las compañías de seguros y minimiza los costes de reparación y los gastos asociados.

Resultados: daños mínimos, máxima precisión

Se localizó con claridad la fuga. En lugar de abrir todo el suelo, solo fue necesario dejar al descubierto una zona bien delimitada.

Esto redujo considerablemente el coste de la reparación y la rehabilitación, y evitó daños adicionales causados por la humedad persistente y la aparición de moho.

¿Cuando se recomienda la detección de fugas con gas trazador?

En la práctica, el método del gas trazador resulta especialmente útil:

  • cuando las pruebas de presión solo confirman la existencia de una fuga, pero no permiten localizarla con precisión;
  • cuando los métodos acústicos no son lo suficientemente sensibles debido al aislamiento o a la composición de los materiales;
  • en caso de fugas de baja intensidad;
  • en instalaciones ocultas en el suelo o bajo el pavimento.

Una buena preparación es fundamental: disponer de un plano lo más preciso posible del trazado de las tuberías ayuda a inyectar el gas con precisión y a llevar a cabo la búsqueda de manera eficaz.