A medida que aumentan las temperaturas a nivel mundial, el uso de equipos de refrigeración también crece rápidamente, ya se trate de frigoríficos tradicionales, congeladores o, en particular, de aparatos de aire acondicionado y bombas de calor. Según las estadísticas, en la actualidad hay más de dos equipos de refrigeración en casi todos los hogares de Alemania.
Junto con la tendencia hacia sistemas cada vez más eficientes y preparados para el futuro, este aumento está provocando un incremento masivo del volumen de trabajo de mantenimiento para los profesionales especializados. Sin embargo, la máxima eficiencia nunca debe conseguirse a costa de la seguridad.
Dado que los modernos sistemas de refrigeración y aire acondicionado funcionan hoy en día principalmente con gases naturales respetuosos con el medio ambiente, pero altamente inflamables, es esencial una manipulación segura durante el mantenimiento y el desmontaje. Una herramienta que a menudo se subestima en la práctica, pero que resulta vital para los técnicos, es la protección personal mediante la quema controlada de los refrigerantes.
Aquí puedes encontrar respuestas a las preguntas más frecuentes sobre nuestras antorchas de gas portátiles.
¿Dónde se usan los refrigerantes?
Los refrigerantes como el R290, el R600 y el R600a se utilizan con frecuencia en diversos sectores. A continuación, detallamos cuáles son esos sectores.
Frigoríficos y congeladores domésticos
El isobutano (R600a), en concreto, se utiliza por su eficiencia energética y su bajo impacto medioambiental.
Bombas de calor y sistemas de aire acondicionado en hogares particulares
En este ámbito, el propano (R290) se ha convertido en los últimos años en la norma para los nuevos sistemas.
Sistemas de refrigeración industrial
Los pequeños sistemas industriales utilizan tanto el R600a como el R290 debido a su capacidad de refrigeración y a su bajo potencial de calentamiento global (GWP).
Aplicaciones industriales
El R290 se utiliza con frecuencia en sistemas de refrigeración industrial de gran tamaño debido a su alto rendimiento y eficiencia.
En las grandes instalaciones industriales, la recuperación del refrigerante mediante extracción es la práctica habitual. Esto garantiza que el refrigerante permanezca dentro del sistema cerrado y pueda reciclarse o reutilizarse, tal y como exige principalmente la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular. Sin embargo, a medida que disminuye el tamaño del sistema de refrigeración —como ocurre, por ejemplo, con un frigorífico doméstico o una bomba de calor compacta para uso doméstico—, este proceso deja de ser rentable rápidamente. En el caso de los pequeños electrodomésticos, la gran longitud de las mangueras suele hacer que quede más gas residual en el sistema del que finalmente acaba en la botella de reciclaje.
¿Cuándo deben quemarse los refrigerantes?
A continuación, discribimos los casos en los que se recurre a la quema controlada.
Situación 1: Mantenimiento de pequeños electrodomésticos (por ejemplo, frigoríficos con R600a)
Dado que las cantidades de carga suelen ser inferiores a 100 gramos, resulta técnicamente casi imposible llevar a cabo una extracción rentable y eficiente, ya que quedarían cantidades significativas en las tuberías. En tales casos, la quema mediante antorchas especiales para gas es la práctica habitual.
Eliminación de gas residual antes de realizar trabajos con calor
Si es necesario realizar trabajos de soldadura fuerte o blanda en un sistema de propano, no debe quedar ningún gas inflamable en el sistema. Una vez extraída la mayor parte del gas, las cantidades restantes se queman de forma controlada.
Situación 3: Vaciado en caso de emergencia
Esto se aplica cuando hay que reparar una unidad exterior y no se dispone de un cilindro de reciclaje, o cuando el gas está contaminado.
El uso de la antorcha de gas portátil S para la quema segura de refrigerante
Una combustión segura y controlada del gas en una antorcha: ahí es donde resulta útil una antorcha de gas portátil. Sin embargo, para garantizar la seguridad personal en una obra, es fundamental distinguir muy claramente entre los diferentes tipos de gas.
Los hidrocarburos «limpios» (por ejemplo, el propano R290 o el isobutano R600a)
Estos refrigerantes naturales de la clase A3 están compuestos exclusivamente por hidrógeno y carbono. Cuando se queman de forma controlada al aire libre, se descomponen por completo en CO₂ y vapor de agua. Dado que estos refrigerantes no tienen un potencial de calentamiento global significativo, la quema es el método más seguro en este caso para evitar acumulaciones peligrosas de gas a nivel del suelo.
Los gases fluorados sintéticos (por ejemplo, el R32, el R1234yf o el gas A3 R161, poco común)
¡Está estrictamente prohibido realizar combustiones en la obra! Dado que estos gases son fluorados, su combustión produce productos de descomposición altamente tóxicos, como el fluoruro de hidrógeno (ácido fluorhídrico) y gases similares al fluoruro de carbonilo. No deben entrar nunca en contacto con una llama abierta y deben ser extraídos.
Guía paso a paso
La antorcha de gas portátil S está diseñada específicamente para la combustión temporal y controlada de sustancias del primer grupo. No importa si se va a quemar propano, (iso-)butano o metano. El proceso se divide en tres sencillos pasos.
- Define la zona de seguridad adecuada y realiza una evaluación de riesgos. Al hacerlo, asegúrate de que no haya personas ni materiales combustibles dentro de la zona de peligro.
- Instale la antorcha de gas portátil S utilizando las mangueras adecuadas y los adaptadores necesarios.
- Inicie el proceso de combustión activando el encendido piezoeléctrico y, a continuación, abra el circuito de refrigeración.
¿Necesitas ayuda para encontrar los accesorios adecuados para la antorcha de gas portátil?
Si tienes alguna duda sobre las mangueras, los adaptadores u otros accesorios necesarios, ponte en contacto con nuestro equipo rellenando el siguiente formulario.
Estaremos encantados de ayudarte a elegir el equipo que mejor se adapte a tus necesidades específicas.
Advertencia de seguridad importante: ¡Peligro de incendio por el aceite del sistema de refrigeración!
Los hidrocarburos, como el propano, se disuelven muy bien en el aceite de refrigeración (por ejemplo, aceite POE o PAG). Aunque se despresurice el sistema y se apague la antorcha, el aceite sigue emitiendo gas de forma continua cuando se calienta.
Inertización (¡este es un paso absolutamente imprescindible si se van a realizar trabajos con calor!): De acuerdo con la norma DIN EN ISO 5149-4, los sistemas de refrigeración deben evacuarse tras una quema controlada para permitir que el refrigerante disuelto se difunda fuera del aceite. A continuación, el sistema debe purgarse con un gas inerte, como el nitrógeno, alternando con la siguiente evacuación, hasta que ya no se escape más gas inflamable.
Control y documentación del proceso de quema en antorcha de gas
Mediante el uso del OLLI y la Medición-V, es posible registrar y, por lo tanto, documentar el proceso de quema. Esto también permite determinar el caudal y ajustarlo para garantizar una combustión limpia. Al mismo tiempo, el dispositivo de medición de gases puede utilizarse para verificar y registrar que la inertización se ha realizado con éxito, confirmando la ausencia de gases combustibles.
¡Esto garantiza una seguridad personal efectiva en la práctica gracias a la combustión controlada de los refrigerantes!